jueves, 31 de diciembre de 2009

Marog diciembre 1994

En diciembre de 1994, una extraordinaria persona escribió esto con motivo de la Navidad, para un periódico de la parroquia San Pedro, siento inmenso placer de hacérselos llegar, por que el mensaje que encierra, sigue manteniendo vigencia !hoy¡
Gracias María Rosa.



En Franca Comunicación
Marog
Diciembre 1994.

¿Por qué será que en navidad, la vida se transforma y trastorna por igual?
Pues no se puede negar que en la familia, por ejemplo, muchas cosas suelen cambiar.

Se retoma la “unión”, “lo típico”, lo tradicional.
En el trabajo se respira otro ambiente y casi se aproxima a la “amistad”.

Muchos hijos se acuerdan “por aquí vive mi mama”, y algunos padres coinciden que es hora de “visitar a ese hijo” a quien por falta de tiempo es imposible abrazar.

La gente viene y va; el tiempo es corto y largas las ganas de celebrar.

Durante la Navidad y Año Nuevo el bolsillo de los que anhelan complacer, sufren un déficit presupuestario, con gusto y sin reparo.
¿Por qué?... Es Navidad.

La hermosa blanca, roja y verde Navidad, conciliadora de hombres de buena voluntad; máximamente irrumpe nuestra vidas, poniendo el paréntesis con que sueña todo niño durante meses, hacer realidad en un nacimiento o arbolito el juguete que el “niño Jesús” o San Nicolás” pondrá.
Yo también creo en la Navidad, mas le pido al “Niño Dios” como adulto que cuando termine la fiesta, nos deje la alegría, la amistad, la unión en la familia de todos esos hombres que la derrochan solo en “Navidad”.

Amor y Paz.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Para todos una Feliz Navidad (F.Maduro) 2009

Dibujo: Francisco Maduro

Absuelto el niño Jesús

Hasta las generaciones de los cincuenta del siglo XX y quizás algo más acá, para los que vivimos la infancia de aquellos años en nuestras vidas, tenía vital importancia la presencia del niño Jesús, porque era la entrega de cuentas, el balance de las ganancias y pérdidas durante todo un año, eso en lo referente a nuestras buenas y malas acciones y la compensación material, tangible, de nuestro comportamiento desde la navidad pasada.


Muchos niños con tristeza decían que el niño no sube a los cerros, otros ya sabían de su inexistencia y callaban, pero algunos sufrían mucho cuando otros compañeros de clase o niños más curtidos por la vida terminaban con aquella fantasía.

Se daban casos donde muchos reclamaban a sus padres el por qué los tuvieron engañados por tanto tiempo, cuando les prohibían que mintieran y justo ellos, sus padres, habían sido cómplices de ese engaño colectivo.

En mi caso personal vengo de una familia muy cercana a los hechos concretos, aunque sin embargo en casa seguían la costumbre del niño santo, pero no había regalos al pie del arbolito, que siempre era pequeño y a veces solo una rama natural pintada de blanco, era al despertar cuando encontrábamos los juguetes junto a la cama o debajo de ella.

Recuerdo claro que le escribí la carta y la puse en mis zapatos y vi con dolor como mi pedido no tenía que ver con lo que recibí; y a viva voz le dije a mamá y a los abuelos, cuando en su presencia destapaba los regalos y ellos festejaban en la cena de navidad…

… “¡Pero este niño Jesús siempre se equivoca!”
“Se lo escribí bien claro que yo quería un carrito para montarme y manejarlo yo y le dije que era azul y estaba en almacenes “Talo” y me trae un camión de bombero pequeñito,…y el año pasado le pasó igual”.

Sin embargo nos conformábamos por que podíamos jugar con los juguetes de los hermanos y amigos.


Una noche vi a mamá que colocaba unas cajas de color verde sobre el escaparate donde no alcanzábamos, allí estuvieron durante algunas horas hasta la media noche del 24 de diciembre.
Pero en aquella familia a todo se le buscaba una explicación.

Y también yo tenía la curiosidad de saberlo todo y aclarar otras dudas, me preguntaba ¿por que donde hablamos español llega el niño Jesús, pero en otros países de habla inglesa viene San Nicolás?, o es que acaso los dos traen juguetes a todos, y si es así, entonces: ¡A mí me debe regalos San Nicolás!… ¿o será que se dividen las tareas?

Ahora bien si todo es mágico y el niño santo trae juguetes igual que San Nicolás ¿Donde los trae y por que el niño Dios no tiene una bolsa? y ¿de qué tamaño es para traer tanto juguete.
Finalmente llegue a la conclusión de que eran mágicos, y pensando en eso, cerré la ventana del cuarto y la puerta; ¡Aja! Ahora vamos a ver por donde entraba el niño, debe atravesar las paredes porque es un santo, Pero de forma inmediata, mamá no me dejó por qué con el cuarto cerrado ella no hubiese podido entrar.


Sin embargo otra duda me preocupó. ¿Y si entonces no viene por estar las ventanas cerradas?

¡Que va! Mejor después mañana todo esto se lo preguntaré al abuelo Pancho el me lo aclarará todo.

Cuando vi las cajas de color verde bajo la cama y me di cuenta que ya no estaban las de arriba del escaparate se lo dije a mama:
“¡El niño Jesús no existe!... ¡porque estas cajas de regalo tu las tenías arriba del escaparate!”

Pero inmediatamente quien me respondió fue mi abuelita:


“¡Claro que el niño Dios existe! No ves que él ayuda a tu mama a tu abuelo, y a todos nosotros a que nos vaya bien en diciembre para comprarles los juguetes a ustedes, el niño Dios ahora está aquí en esta casa, no lo vemos pero está, es por eso que todos nos queremos más en la navidad”.

Quedé conforme con las repuestas y con los abrazos y besos de mamá abuelita, el abuelo Pancho, mis tías y tíos y por mi cuenta perdoné al niño Dios por equivocarse y no traer la navidad pasada y aquella los regalos del tamaño que yo lo pedía, al fin y al cabo no era culpa suya sino de mamá y yo bien sabía que en casa en ocasiones el dinero no alcanzaba.

Quedé tranquilo sin traumas, había tanto amor en el seno familiar que hoy entiendo que tenía razón la abuela Inés, el niño Dios estaba allí con todos nosotros.

Francisco Maduro.
12/2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

"Recordatorio a Bolivar" (Simon Oliveira) 1969

Dibujo:Francisco Maduro
Dibujo: Simón Oliveira

Este poema fue escrito en el año de 1969, con todo el fervor revolucionario, que se tiene a los 19 años y con toda la influencia de los grandes poetas contestatarios de ese tiempo: como Alberti, Miguel Hernández, Andrés Eloy Blanco y por supuesto Neruda.
Hoy cuando se cumple un años mas de su muerte, pienso que es bueno resucitar este poema-


“PEQUEÑO CANTO A BOLIVAR”
Basado en el poema de Pablo Neruda
"Canto a Bolivar"
(Yo conocí a Bolívar una mañana larga…
I mirando el cuartel de la montaña, dijo
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo)
1969



I
Yo conocí al hombre bajo la olvidada tierra.
Cien años con heridas
guardaban su esperanza.

Su nombre, su apellido,
levantaban los frutos de la angustiada espera.

Y le dije:
Padre para que has venido,
para que naciste.

Esta que fue tuya, no es tu tierra.
Estos nosotros, ya no los mismos de hace un siglo.
No ves nuestras manos…
están yertas; no ves nuestros ojos… están fríos;
no es nuestra, la espalda esta de ahora,
somos solo números que juegan
en las fábricas de los metales vivos.

–Entonces dime Padre;
para que naciste,
para que has venido-.

Y el hombre de hace un siglo
con su voz de silencio, me dijo:

“Yo fui muerto en la cruz del dolor de mi pueblo,
y hoy estoy aquí,
tengo las cuencas llenas de un continente despierto.

Mi amor esta cosechado,
en la cabeza última
del montón pretérito.

Tengo un millón de hijos en la cárcel,
y otro millón de hijos
– en las torres petroleras –
puestos a secar.

Ya mis caminos se secan
tiene la sed de un viajero.

Y he visto como en el campo
se marchita “la astilla de eternidad”.

He bebido las ansias de mi tierra,
y he escuchado las manos que piden libertad¡¡¡

II
Hoy la semilla del hombre
es pasto de los lobos,
con ojos de níquel y cuernos de oro.

Tengo 109 años,
firmes como erecciones,
y cansados de olvidar.

Aquí estoy contigo.
Y colgar del rabo de los nervios
para estrellar las palabras
como un millón de piedras
ante la imagen de la puerta más grande.

Y vestidos de kaki,
con humo en las manos,
voltearemos la calle
para herir las ruedas del camión más grande.

Para el pequeño segador
le traje un nombre,
“EL OBRERO DEL CALCIO”
con el molera los huesos
del lobo del hombre,
del que habló Andrés Eloy.

No tendremos comandantes sino pueblo,
no tendremos gobernantes sino pueblo.
Ya no tendremos mas mando
sino un continente despierto.

Junto a mi mano hay otra
y hay otra junto a ella
y otras mas y mil manos que aún tu no conoces…
… Soy un siglo de manos
“con erección de antenas”.

Esas las ultimas de mi primer momento,
vieron los caballos del día final de la guerra;
y otras cumbres tomaron sus rojos luminares,
avasallaron al hijo de mi cimiente eterna
para colocarles un numero y computar sus ideas.

Tabularos sus ansias con sofismas de aurora.

Ya están maduras las espigas
de las manos para tomar
el segundo de su hora.

Las ciudades incendiadas ondean mi nombre,
los campos olvidados flamean mi nombre.
Los pueblos oprimidos pronuncian mi nombre.
La aurora verdadera se encuentra enrojecida
por la sangre del hombre.

Voy naciendo en ti
como surtidor de esperanza.

Tengo un siglo de silencio
y un ejercito que lucha
bajo las sombras de la tierra.”

III
Y el padre nuestro que estaba en la sangre
guardó la palabra nuestra de cada día,
y siguió adelante;
detrás de su espada estaba un continente con brazos de fuego.

Y recordé sus palabras:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo…”

“Tengo las cuencas llenas de un continente despierto.”


Simón Oliveira
1969

A los 10 años de la tragedia de Vargas (F.Maduro) 2009

Dibujo: Francisco Maduro


“Los lugares de la Memoria”

En ocasiones pienso, en los acontecimientos de la vida de cada uno de nosotros como si fuesen capítulos de un libro, que a su vez conforman el enriquecimiento de la memoria, siempre aferrada a las emociones y a los sentimientos de la gente.

Su estadía en nuestras mentes es tal, que pareciera que lleváramos a cuesta un cargamento de recuerdos para toda la vida, donde permanecen los lugares, los paisajes y las personas en escenarios intactos, con gente que no envejece como si fuese una fotografía en el tiempo; es por eso que en algún momento esos recuerdos se deslizan hacia nuestro sueño, y en ocasiones los vivimos con tal intensidad, que al despertar persiste la sensación de haber estado allí, justo en alguna parte de nuestro pasado, donde la noche nos llevó por unos minutos mientras tratamos con esfuerzo de adaptarnos a nuestra realidad.

Es como si algo se hubiera desprendido de ese equipaje de recuerdos, descubriendo que parte importante de nuestras vidas, ha estado allí en esos lugares de la memoria, congelados en el tiempo.

Se dice que uno es parte del entorno, de sus cosas, de su casa, de su familia y de la comunidad; por lo tanto somos una pieza en ese pequeño mundo, formamos parte de él y a su vez él parte de nosotros, tanto es así que a veces la gente se entristece e incluso llora al abandonar la vieja casa donde se formó, alejándose, solo porque va a casarse o simplemente se va a mudar de residencia, pero también porque se despide de los recuerdos entre las paredes de ese hogar, de manera que a partir de esa separación, aquella casa y los años vividos en ella se vuelven una referencia, un capitulo inolvidable que nos va a acompañar hasta la muerte.

Mas doloroso aún es la separación del hogar cuando se presenta de manera violenta, por que el desamparo y el sentimiento de pérdida, desequilibra nuestras vidas afectándonos terriblemente.

Cuando las víctimas de la tragedia de Vargas, fueron trasladadas al poliedro como refugio provisional, en ocasiones se escuchaba en la madrugada, de manera aislada, el llanto de varios de los rescatados, sin embargo en la mañana, al despertar, la mayoría lloraba, dándose la paradoja que la pesadilla era la propia realidad.

Una joven solidaria que conocí y que trabajó por aquellas familias, no soportó el dolor y la tragedia de aquellos, cuando le hablaban de lo que habían perdido y de los momentos en que vieron literalmente desaparecer por completo su comunidad; aquella joven tuvo que abandonar la ayuda directa con los refugiados y dedicarse a colaborar desde afuera, porque se sintió tan afectada en lo personal, que se convirtió en un tormento cada una de las veces que tenía ante sí el drama de aquella gente.

Esas escenas están en la memoria de esas personas para siempre y es seguro que sueñan que vuelven a Vargas, a su casa y al mar, como evadiendo la realidad de sus vidas y retornando al lugar donde pertenecen, como si la memoria también les brindara un consuelo a través de los sueños.

Muchos de ellos volvieron, porque tampoco soportaron estar tan lejos de su entorno, descubriendo sin darse cuenta que mirar el mar todos los días, era una necesidad y regresaron a las ruinas de aquel estado que los hacía padecer aun más su dolor, pero al menos estaban allí, en el lugar al cual pertenecían ellos y sus recuerdos.

Esos lugares de la memoria no los ven otros, nos pertenecen íntimamente, son tremendamente personales, pero sabemos lo que se siente cuando alguna melodía o un perfume particular, nos llevan hasta ellos, porque si de algo estamos seguros es que esos lugares existen.

Ahora bien: ¿a dónde van esas vivencias?, ¿las llevamos en la memoria y mueren con nosotros al final de la vida?, ¿enterramos a los muertos con esos recuerdos?,
¿En donde se quedaron esas historias y para que se instalaron por tanto tiempo en nuestras mentes?

Allí en esos lugares, quizás esté entre escombros escondida la felicidad, junto al amor de los principios, antes de que envejeciera o se desvaneciera con el mismo paso del tiempo; debe estar también el afecto de los abuelos, el abrazo de nuestros hijos cuando pequeños y todo lo que no tenemos ahora y que guardamos en esa carga de recuerdos.

Mamá recordó toda la vida, cada una de las escenas y palabras que formaron parte de su breve unión con papa, y recordaba con fidelidad cuando diariamente, desde lejos, anunciaba con silbidos su retorno al hogar junto al cariño para ella en su llegada. Le brillaban los ojos cada vez que nos contaba aquello y nosotros la escuchábamos como si fuera la primera vez, luego se disponía a seguir sus oficios, mientras yo le veía la nostalgia en su carita ajada por los años y por la vida como preguntándose resignada: ¿donde están esos momentos? y poco a poco mientras hacía sus labores volvía a su realidad.


…y con esos recuerdos se nos fue una tarde de julio.

Hoy me pregunto si habrá un lugar donde encontremos nuevamente esos recuerdos, si la gente de Vargas despertará una mañana con su mar eterno al frente; si podremos ver otra vez las casas que derrumbaron recién construidas, con sus paredes blancas y sus puertas con olor a madera; tener otra vez nuevas las calles que hoy nos lastiman con su aspecto, vivos a los abuelos con su amor y su sabiduría y escuchar los silbidos y la alegría de papa, llegando a casa a abrazar a mama con su cara alegre de cuando tenía veintitrés años.

En algún espacio, más allá de la vida, guardados en la eternidad deben estar esos lugares de la memoria.

Francisco Maduro.
11/2009.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Su Voz (poema) F. Maduro

dibujo: Francisco Maduro


SU VOZ
Francisco Maduro

Solo tengo a ratos su voz,
deshaciendo silencios eternos
acercando emociones vivas
descubriendo en el balance
de esta tristeza
que era mi pieza extraviada.

Pero su voz
que es todo cuanto tengo,
lleva en su equipaje
las palabras convictas
de la historia oculta,
en la delgada tarde
de unos años desteñidos
cuando escribía su cintura
con mis brazos sin cansancio.

Se que formó con su piel
en una noche de julio
el molde de mi cuerpo
como suave arcilla,
y ya no encuentro
mi cuerpo
y ya no encuentro su boca.

Le pertenezco entero,
como el silencio a la soledad
y solo tengo a ratos su voz,
solamente su voz
dulce,
tibia,
amiga.
…pero lejana
como la felicidad…

domingo, 15 de noviembre de 2009

SALA DE ESPERA (una historia parecida)


Dibujo:simón oliveira

Son las 7 am y el miedo se comparte con un montón de rostros desconocidos, soy una entre decenas que esperan una llamada: “Sra. Carmen Martínez”, anuncian por el altavoz, y alguien que más parece una cosa se para lentamente y camina más despacio, de inmediato la silla es ocupada por otro cuerpo al cual tampoco queremos ver su cara.
Siento como escalofrío de fiebre, un ambiente hostil se huele en este recinto, me parece un mal momento para reflexionar sobre la vida, cuando la invitada principal es la muerte.
Por ahora la palabra compartida se nos hace trunca; siempre se dice que al encontrarse dos mujeres en un espacio vacío, la conversa se hace mitin.

Pero aquí, es el silencio quien nos habla y la mirada se esconde dentro de una revista que apenas miramos, ¡Como me gustaría estar sola!

Es preferible imitar al sueño relajando el cuerpo y cerrando fuertemente los ojos, al principio se nos parece difícil, pero cuando te conviertes en invitada preferencial de este lugar, comienzas como los magos a desaparecerte y desaparecer a los demás; aprendes a ser invisible, porque para ti támpoco las demás no existen.

Y es cuando entonces, el seudo-sueño se repite una y mil veces…

…tengo 13 años y la vida se me presenta inmensa, mimada por mis padres, solo el baile era mi codicia, los chicos se peleaban por sacarme a bailar y yo cual princesa de cuentos danzaba y danzaba, sin siquiera mirar con quien bailaba, ¿si era otro príncipe o algún recogelata? …poco me importaba.
¿Los estudios?, siempre en segundo lugar pero “muy bien gracias”…

…celebro quince primaveras, y estoy de verdad hermosa, mi traje espectacular, mi baile superfino, al fin soy una chica superrealizada.
Casi termino mi noveno grado, toda la familia discute sobre cuál debe ser la carrera que escoja para profesionalizarme y en cual universidad inscribirme; mi padre el abogado, daba por descontado que sería en la “Andrés Bello”, mi madre rememorando quizás su propia juventud anarquista, insistía que la “Central” era lo más apropiado; mis amigas querían que nos encontráramos en la “Santa María” y el torpe de mi hermano mayor, con su actitud de “ñángara” reprimido, me mencionaba al oído que debería ir a la “UBV”.

Pero mi cuerpo comienza a sentir cosas diferentes, empiezo a fijarme más en los chicos:
Juan con su porte de “desgarbado intelectual”, siempre interesante, corro hacia él, cuando tengo problemas con las materias.
José, algo aniñado pero muy galante, llego al liceo y me espera para llevarme los libros.
Efraín: el poeta, con su voz de trueno desmenuza mis sueños en sus versos, lástima de su cara flaca y llena de espinillas.
Manuel… ¡ah! Ese Manuel, siempre riéndose, con un chiste en los labios y una picardía en los ojos, a veces me ruborizo, y otras siento algo que corre entre mis piernas cuando escucho sus chistes y cuentos porno.

…Pero al que más miro fijamente es a Ricardo, parece un adonis, con su cuerpo musculoso, su pelo negro que resbala entre sus ojos también negros, su boca siempre húmeda, como esperando que un beso se la seque…

Ricardo no estudia en el liceo, dicen los amigos que está en la “Simón Rodríguez” y que es estudiante de filosofía (esto decide definitivamente mi carrera y donde estudiarla), además me cuenta Sarita, que su papá es un médico pediatra de mucha fama y dinero.

Cuando se escucha el rugido de una moto grande, todas volteamos y allí está él, cual centauro sobre su “Honda”…

A veces pienso que si me invitara a salir, me desmayaría.

… ¡Dios!, que excitante es sentir el aire traspasando los poros de mi rostro, el pelo latiendo al viento y el ronronear de la moto que se mete en mis pantorrillas y sube a través de mis piernas para asentarse en mis nalgas.
Nos dirigimos a un “Halloween” en Las Mercedes, es la quinta de una mujer todavía joven que le dicen la “serena”, se que a ella le gusta mi “Richy”, pero me aprisiono más a su cuerpo, como poseyéndolo para transmitirle mis ansias… Te tendré bailando toda la noche y no dejare que la “bruja” esa se te acerque…
Ricardo, por fin estamos juntos, somos la ¡Más bella pareja de toda la vida!

He comenzado a fumar marihuana, me la dio Ricardo, al principio fue muy divertido. Esa tarde me jubile del colegio, y él alquiló una habitación en el hotel ALADINO, era hermosa, toda decorada con distintivos árabes, con razón ayer me dijo que metiera mi vestido de danzas árabes en mi morral (yo había pensado que algún día le bailaría solo a él), me lo hizo poner y en su cabeza se colocó un turbante, la música embrujaba el ambiente, se me acerco con la cabeza agacha y me ofreció un cojín rojo fuego, cuando se arrodillo ante mí, vi dos cosas que parecían cigarrillos mal elaborados y me dijo: “Princesa, hoy te llevaré en mi unicornio, a tocar el cielo”.

No me fue muy placentero el sabor amargo de aquel mi “primer porro” y debido al fuerte dolor de cabeza que me dio, tampoco disfrute el habernos acostado…
Pero esa tarde comprendí lo importante que para él era él que compartiéramos sus “cosas”.

Mis padres están un poco molestos porque mi promedio escolar ha bajado muchos, mis antiguas amigas dejaron de aconsejarme cuando les dije “envidiosas”. A veces me gustaría escaparme con Ricardo y hacer nuestras vidas juntos.
Ayer me dijo que debíamos esperar que el terminara de graduarse y que pronto tendríamos una gran casa, por cierto son pocas las veces que me menciona algo de "su" Universidad.

¡Virgen Santísima!!! Estoy preñada!!!
Ya van dos meses que la regla no me baja. He hablado con Ricardo y me dice que él me ama, que al fin se va a cumplir el más hermoso de sus sueños, y es tener una familia, sus palabras me alientan el alma y envalentonan mi espíritu; y yo soñadora y despreocupada me veo junto a él paseando el bebé en cochecito por “Los Caobos”, mientras la envidia de mis ex compañeras las carcome por dentro.

Ahora puede caerse el mundo, que su amor me protegerá cual muro de contención.

Hace días que no tengo noticias de Ricardo, lo llamo al celular y no responde ¿estará enfermo? Voy a pasar por su casa y trataré de verlo, aunque me pidió que nunca lo hiciera ya que le causaría mucha rabia el desobedecerlo…
A lo mejor está en la finca de su papá… Mejor espero un poco más.

Me siento destrozada, ayer mis amigas me dijeron que Ricardo y su familia se mudaron para Miami, que se marcharon por un problema de Ricardo con la policía, no sé qué hacer, estoy enferma y me siento sin fuerzas para nada.

Hoy me toca visitar al médico obstetra, mi madre no quiso acompañarme, todavía tenía el aliento alcohólico de ayer, mi padre se marchó de la casa al poco tiempo de saber de mi embarazo.
Mi hermano mayor: el “torpe comunistoide” es mi única nodriza, me alienta, me obliga a tener valor, me empuja para que siga; me dice con dulzura: “hermanita tú y tu hijo cuentan conmigo para todo” y me da risa ya que nunca ha conseguido un trabajo estable.

La enfermera me saca la sangre, veo como se llenan las probetas y en ellas veo como mi vida puede diluirse poco a poco y caer en el sueño de nunca jamás. Cuantas veces he querido morirme, cuantas he querido saltar desde una ventana y sacar toda la tristeza que encierra mi vientre, no lo he hecho por el tarado de mi hermano, quien con dulzura soba mi barriga y le cuenta cuentos a lo que está adentro, creyendo que el feto lo va a escuchar.

Debo volver en pocos días a buscar los resultados, pero nada puede ser peor que una “Adolescente-madre soltera y sin familia”.

Dios mío quiero morirme, y mi hermano me toma en sus fuertes brazos y detiene mi caída… ¿Dios por qué?, nuevamente protesto y una cascada de lágrimas rueda por el piso.
Debía volver el mes próximo por los resultados, pero la enfermera me citó ayer, no me dijo que era URGENTE, pero que era necesario asistir cuanto antes. Al llegar me pasó muy rápido al consultorio del médico, él me habla de muchas cosas que casi no entiendo, que si el sistema inmunológico, algo sobre las propiedades y componentes de la sangre, lo único que sí comprendí temblando fue: “es portadora del VIH”, mi mundo ya partido, terminó por desboronarse…

Y como una Revelación Divina pregunte angustiada: … ¡Y mi hijo! era la primera vez que en siete meses le daba un nombre… MI HIJO

Ya un poco calmada y acompañada de mi hermano, que amorosamente sostenía mi mano, escuche las indicaciones del médico, me habló de la posibilidad que había de que los hijos no salieran contagiados por la enfermedad, me dijo que me mandaría a un hospital especializado en el tratamiento de las parturientas con SIDA, donde se me aplicaran los fármacos apropiados a mi enfermedad…

Y aquí estoy nuevamente como todas las semanas, ya tengo ocho meses de embarazo y tres del tratamiento…

...Son las 7 am y el miedo se comparte con un montón de rostros desconocidos…

Simón Oliveira
Noviembre 2009

viernes, 13 de noviembre de 2009

Marog (octubre 1994)



EN FRANCA COMUNICACIÓN

“Que triste se ve la lluvia, en las casas de cartón”…
Así cantó Alí Primera, ¡y cómo olvidar su canto!
En las casas de estructuras sólidas, el sonar de la lluvia, tenuemente se percibe; al caer la llovizna se torna agradable al ambiente, encender la televisión, comer galletas y tomar chocolate es una estupenda propuesta.
Mirar el llover a través del cristal de una ventana, resulta romántico, melancólico, pero a fin de cuentas se respira tranquilidad.

En las casas de cartón es diferente; llover significa mezclar el miedo con el frio, sentir la excitación que produce el chupar del agua en el viejo cartón.

“Hay una gran diferencia en ver la lluvia de lejos y sentirla tan cerca”.

Un cómodo yantar de un hogar hace a la lluvia una linda bendición; en los cerros, la inocencia de los pequeños la convierten en diversión, y yo francamente hablando coincido con el cantor… “Que triste se oye la lluvia en las casas de cartón”

Marog
Octubre 1994