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viernes, 23 de septiembre de 2011

Vida... (Francisco Maduro)

Vida…

Miedo, miedo, asfixia,
miedo, llanto, llanto,
frio, miedo, llanto,
hambre, hambre, miedo.

Abrazos, besos, besos,
juegos, risas, risas,
colegio, colegio,
juegos, risas, colegio.

Estudios, estudios, amor.

Amor, amor, amor,
amor, sexo, sexo, sexo,
sexo, sexo, trabajo,
fiesta, sexo, trabajo,
trabajo, trabajo, trabajo,
amor, amor, sexo, sexo,
tristezas, amor, tristezas.

Trabajo, trabajo, trabajo,
nostalgias, nostalgias,
cansancio, cansancio.

Dolor, dolor, miedo, dolor,
tristeza, miedo, dolor,
dolor, miedo, dolor.

Silencio, silencio,
silencio,
…silencio…

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pequeñas Palabras (Francisco Maduro)

pequeñas palabras
PEQUEÑAS PALABRAS

Llegaron
temprano
de mañana,
eran breves
eran pocas,
tan solo palabras,
pequeñas palabras,


mínimas,
débiles,
frágiles,
indefensas,


pero llenas
de ausencias,
de silencios,
de tristezas,


y le crecieron la casa,
le ensancharon paredes,
le formaron espacios sombríos,
le abrieron puertas de soledades.


Fue muriendo un poco
buscando entre escombros
la memoria inútil de alguna canción
una carta olvidada,
un perfume,
un paisaje,
un recuerdo,


a su caricia sin piel,
a su boca tan desierta,
a sus pasos perdidos
lejos de esa casa
sin domingo,
sin vida,
sin aire,
sin fe.

Francisco Maduro.

jueves, 7 de octubre de 2010

Si Pudiera (Francisco Maduro)

Si pudiera


Si pudiera me quedara
en el minuto que la esperaba
y tenía miedo que no viniera
y era la muerte si no llegaba
y era la gloria si la encontraba.


Y la vi venir de lejos
tan bonita tan amada
con su cara de sonrisas
y se acercaba de a poco
con su boca y su alegría,
y era como confesarle
estoy salvado
¡llegaste!


Si pudiera me quedara
con el dolor en los labios
de tanto y tanto besarla
con sus ojos que me amaron
cuando sus senos miraba
en el tiempo de encontrarla,
en el tiempo de tenerla
en el tiempo de cuidarla
para amarla
…para amarla


Francisco Maduro.

lunes, 11 de enero de 2010

REGRESOS (1993) F.Maduro

Dibujo:F.Maduro.

Estas fueron unas líneas que yo tenía escritas mientras terminaba los dibujos en el taller permanente "Antonio Herrera Toro" para la exposición "Regresos, fue en el año 1993, sin embargo creo que hoy siguen vigente, sobre todo para la gente del interior que se transforma en la capital y pierden toda la pureza que traen de la provincia, allí un dibujo de ese tiempo.


“Regresos”


Muchas veces olvidamos los valores, las ilusiones y los hechos simples de nuestra vida cotidiana en otros tiempos, tan lejana y tan ligada a los lugares donde nos formamos, que hasta pareciera que nunca estuvimos allí, sin embargo en algún momento se presentan cobrando su importancia, cuando sin saber porque, añoramos el tiempo y la manera como vivimos alguna vez.

En ocasiones incluso por aferrarnos a situaciones que a conciencia sabemos equivocadas persistimos en nuestra ceguera, deslumbrándonos por lo banal, la moda y lo artificial en una carrera que solo nos conduce a un final de horizontes vacíos, entonces en medio del cansancio, nos sorprendemos de hablar con nostalgia del tiempo que dejamos atrás, cuando todo era más sencillo, más definido, nuestras vidas más simples pero nosotros más felices.

Al momento de enfrentar esta realidad nos damos cuenta que estamos parados sobre un mundo falso e inestable, que tenemos la urgencia de volver a lo auténtico, que debemos entender que la honestidad, la solidaridad, la familia, los amigos y el cariño son valores insustituibles y el único camino cierto hacia ellos es nuestro propio esfuerzo individual por regresar a lo que éramos para hacernos más humanos.

Esta muestra pretende expresar con una visión sencilla, sentimientos hacia personajes que por anónimos hoy tienen importancia.


Francisco Maduro
Octubre de 1993

viernes, 25 de diciembre de 2009

Para todos una Feliz Navidad (F.Maduro) 2009

Dibujo: Francisco Maduro

Absuelto el niño Jesús

Hasta las generaciones de los cincuenta del siglo XX y quizás algo más acá, para los que vivimos la infancia de aquellos años en nuestras vidas, tenía vital importancia la presencia del niño Jesús, porque era la entrega de cuentas, el balance de las ganancias y pérdidas durante todo un año, eso en lo referente a nuestras buenas y malas acciones y la compensación material, tangible, de nuestro comportamiento desde la navidad pasada.


Muchos niños con tristeza decían que el niño no sube a los cerros, otros ya sabían de su inexistencia y callaban, pero algunos sufrían mucho cuando otros compañeros de clase o niños más curtidos por la vida terminaban con aquella fantasía.

Se daban casos donde muchos reclamaban a sus padres el por qué los tuvieron engañados por tanto tiempo, cuando les prohibían que mintieran y justo ellos, sus padres, habían sido cómplices de ese engaño colectivo.

En mi caso personal vengo de una familia muy cercana a los hechos concretos, aunque sin embargo en casa seguían la costumbre del niño santo, pero no había regalos al pie del arbolito, que siempre era pequeño y a veces solo una rama natural pintada de blanco, era al despertar cuando encontrábamos los juguetes junto a la cama o debajo de ella.

Recuerdo claro que le escribí la carta y la puse en mis zapatos y vi con dolor como mi pedido no tenía que ver con lo que recibí; y a viva voz le dije a mamá y a los abuelos, cuando en su presencia destapaba los regalos y ellos festejaban en la cena de navidad…

… “¡Pero este niño Jesús siempre se equivoca!”
“Se lo escribí bien claro que yo quería un carrito para montarme y manejarlo yo y le dije que era azul y estaba en almacenes “Talo” y me trae un camión de bombero pequeñito,…y el año pasado le pasó igual”.

Sin embargo nos conformábamos por que podíamos jugar con los juguetes de los hermanos y amigos.


Una noche vi a mamá que colocaba unas cajas de color verde sobre el escaparate donde no alcanzábamos, allí estuvieron durante algunas horas hasta la media noche del 24 de diciembre.
Pero en aquella familia a todo se le buscaba una explicación.

Y también yo tenía la curiosidad de saberlo todo y aclarar otras dudas, me preguntaba ¿por que donde hablamos español llega el niño Jesús, pero en otros países de habla inglesa viene San Nicolás?, o es que acaso los dos traen juguetes a todos, y si es así, entonces: ¡A mí me debe regalos San Nicolás!… ¿o será que se dividen las tareas?

Ahora bien si todo es mágico y el niño santo trae juguetes igual que San Nicolás ¿Donde los trae y por que el niño Dios no tiene una bolsa? y ¿de qué tamaño es para traer tanto juguete.
Finalmente llegue a la conclusión de que eran mágicos, y pensando en eso, cerré la ventana del cuarto y la puerta; ¡Aja! Ahora vamos a ver por donde entraba el niño, debe atravesar las paredes porque es un santo, Pero de forma inmediata, mamá no me dejó por qué con el cuarto cerrado ella no hubiese podido entrar.


Sin embargo otra duda me preocupó. ¿Y si entonces no viene por estar las ventanas cerradas?

¡Que va! Mejor después mañana todo esto se lo preguntaré al abuelo Pancho el me lo aclarará todo.

Cuando vi las cajas de color verde bajo la cama y me di cuenta que ya no estaban las de arriba del escaparate se lo dije a mama:
“¡El niño Jesús no existe!... ¡porque estas cajas de regalo tu las tenías arriba del escaparate!”

Pero inmediatamente quien me respondió fue mi abuelita:


“¡Claro que el niño Dios existe! No ves que él ayuda a tu mama a tu abuelo, y a todos nosotros a que nos vaya bien en diciembre para comprarles los juguetes a ustedes, el niño Dios ahora está aquí en esta casa, no lo vemos pero está, es por eso que todos nos queremos más en la navidad”.

Quedé conforme con las repuestas y con los abrazos y besos de mamá abuelita, el abuelo Pancho, mis tías y tíos y por mi cuenta perdoné al niño Dios por equivocarse y no traer la navidad pasada y aquella los regalos del tamaño que yo lo pedía, al fin y al cabo no era culpa suya sino de mamá y yo bien sabía que en casa en ocasiones el dinero no alcanzaba.

Quedé tranquilo sin traumas, había tanto amor en el seno familiar que hoy entiendo que tenía razón la abuela Inés, el niño Dios estaba allí con todos nosotros.

Francisco Maduro.
12/2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

A los 10 años de la tragedia de Vargas (F.Maduro) 2009

Dibujo: Francisco Maduro


“Los lugares de la Memoria”

En ocasiones pienso, en los acontecimientos de la vida de cada uno de nosotros como si fuesen capítulos de un libro, que a su vez conforman el enriquecimiento de la memoria, siempre aferrada a las emociones y a los sentimientos de la gente.

Su estadía en nuestras mentes es tal, que pareciera que lleváramos a cuesta un cargamento de recuerdos para toda la vida, donde permanecen los lugares, los paisajes y las personas en escenarios intactos, con gente que no envejece como si fuese una fotografía en el tiempo; es por eso que en algún momento esos recuerdos se deslizan hacia nuestro sueño, y en ocasiones los vivimos con tal intensidad, que al despertar persiste la sensación de haber estado allí, justo en alguna parte de nuestro pasado, donde la noche nos llevó por unos minutos mientras tratamos con esfuerzo de adaptarnos a nuestra realidad.

Es como si algo se hubiera desprendido de ese equipaje de recuerdos, descubriendo que parte importante de nuestras vidas, ha estado allí en esos lugares de la memoria, congelados en el tiempo.

Se dice que uno es parte del entorno, de sus cosas, de su casa, de su familia y de la comunidad; por lo tanto somos una pieza en ese pequeño mundo, formamos parte de él y a su vez él parte de nosotros, tanto es así que a veces la gente se entristece e incluso llora al abandonar la vieja casa donde se formó, alejándose, solo porque va a casarse o simplemente se va a mudar de residencia, pero también porque se despide de los recuerdos entre las paredes de ese hogar, de manera que a partir de esa separación, aquella casa y los años vividos en ella se vuelven una referencia, un capitulo inolvidable que nos va a acompañar hasta la muerte.

Mas doloroso aún es la separación del hogar cuando se presenta de manera violenta, por que el desamparo y el sentimiento de pérdida, desequilibra nuestras vidas afectándonos terriblemente.

Cuando las víctimas de la tragedia de Vargas, fueron trasladadas al poliedro como refugio provisional, en ocasiones se escuchaba en la madrugada, de manera aislada, el llanto de varios de los rescatados, sin embargo en la mañana, al despertar, la mayoría lloraba, dándose la paradoja que la pesadilla era la propia realidad.

Una joven solidaria que conocí y que trabajó por aquellas familias, no soportó el dolor y la tragedia de aquellos, cuando le hablaban de lo que habían perdido y de los momentos en que vieron literalmente desaparecer por completo su comunidad; aquella joven tuvo que abandonar la ayuda directa con los refugiados y dedicarse a colaborar desde afuera, porque se sintió tan afectada en lo personal, que se convirtió en un tormento cada una de las veces que tenía ante sí el drama de aquella gente.

Esas escenas están en la memoria de esas personas para siempre y es seguro que sueñan que vuelven a Vargas, a su casa y al mar, como evadiendo la realidad de sus vidas y retornando al lugar donde pertenecen, como si la memoria también les brindara un consuelo a través de los sueños.

Muchos de ellos volvieron, porque tampoco soportaron estar tan lejos de su entorno, descubriendo sin darse cuenta que mirar el mar todos los días, era una necesidad y regresaron a las ruinas de aquel estado que los hacía padecer aun más su dolor, pero al menos estaban allí, en el lugar al cual pertenecían ellos y sus recuerdos.

Esos lugares de la memoria no los ven otros, nos pertenecen íntimamente, son tremendamente personales, pero sabemos lo que se siente cuando alguna melodía o un perfume particular, nos llevan hasta ellos, porque si de algo estamos seguros es que esos lugares existen.

Ahora bien: ¿a dónde van esas vivencias?, ¿las llevamos en la memoria y mueren con nosotros al final de la vida?, ¿enterramos a los muertos con esos recuerdos?,
¿En donde se quedaron esas historias y para que se instalaron por tanto tiempo en nuestras mentes?

Allí en esos lugares, quizás esté entre escombros escondida la felicidad, junto al amor de los principios, antes de que envejeciera o se desvaneciera con el mismo paso del tiempo; debe estar también el afecto de los abuelos, el abrazo de nuestros hijos cuando pequeños y todo lo que no tenemos ahora y que guardamos en esa carga de recuerdos.

Mamá recordó toda la vida, cada una de las escenas y palabras que formaron parte de su breve unión con papa, y recordaba con fidelidad cuando diariamente, desde lejos, anunciaba con silbidos su retorno al hogar junto al cariño para ella en su llegada. Le brillaban los ojos cada vez que nos contaba aquello y nosotros la escuchábamos como si fuera la primera vez, luego se disponía a seguir sus oficios, mientras yo le veía la nostalgia en su carita ajada por los años y por la vida como preguntándose resignada: ¿donde están esos momentos? y poco a poco mientras hacía sus labores volvía a su realidad.


…y con esos recuerdos se nos fue una tarde de julio.

Hoy me pregunto si habrá un lugar donde encontremos nuevamente esos recuerdos, si la gente de Vargas despertará una mañana con su mar eterno al frente; si podremos ver otra vez las casas que derrumbaron recién construidas, con sus paredes blancas y sus puertas con olor a madera; tener otra vez nuevas las calles que hoy nos lastiman con su aspecto, vivos a los abuelos con su amor y su sabiduría y escuchar los silbidos y la alegría de papa, llegando a casa a abrazar a mama con su cara alegre de cuando tenía veintitrés años.

En algún espacio, más allá de la vida, guardados en la eternidad deben estar esos lugares de la memoria.

Francisco Maduro.
11/2009.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Su Voz (poema) F. Maduro

dibujo: Francisco Maduro


SU VOZ
Francisco Maduro

Solo tengo a ratos su voz,
deshaciendo silencios eternos
acercando emociones vivas
descubriendo en el balance
de esta tristeza
que era mi pieza extraviada.

Pero su voz
que es todo cuanto tengo,
lleva en su equipaje
las palabras convictas
de la historia oculta,
en la delgada tarde
de unos años desteñidos
cuando escribía su cintura
con mis brazos sin cansancio.

Se que formó con su piel
en una noche de julio
el molde de mi cuerpo
como suave arcilla,
y ya no encuentro
mi cuerpo
y ya no encuentro su boca.

Le pertenezco entero,
como el silencio a la soledad
y solo tengo a ratos su voz,
solamente su voz
dulce,
tibia,
amiga.
…pero lejana
como la felicidad…

viernes, 23 de octubre de 2009

HABITAR DE OTRA MANERA de Francisco Maduro



dibujo:francisco maduro

Habitar de otra manera


Todavía sueño con recoger los silencios
Y construir puentes sobre la esperanza

Tenerme y tenerte
a la luz de las sonrisas
de los encuentros

Adornarte el vestido
con los días del recuerdo
y devolverte las lluvias
desde aquellas ventanas

Juntar los pedazos de la noche
hasta armar con ellos
tu rostro en la mañana

Y nacer en otro lecho
con menos dolor
en la mirada
y más horas
entre mis manos

Hacerme a tus ojos
sin mirarme
y crecer y completarme
sin recuerdos
sin olvidos
sin pasado
liviano
descalzo

Contigo
y habitar
de otra manera

Francisco Maduro

MUJER INFINITA de Francisco Maduro



dibujo:francisco maduro


MUJER INFINITA

mujer infinita
prendida en la piel
sembrada en los ojos

Mujer permanente
de tantos caminos
de restos de noches
de refugio oscuro
juntando las sombras
acechando sueños
amarrando espacios
del paisajes,
de la historia,
del latido del tiempo

Arranca conmigo las hojas del libro
nos iremos juntos a recoger mañanas
para inventar los sueños y construir recuerdos
descubriré el lugar donde extravié la alegría
y volveré del asombro del placer de tu cuerpo
tan salado en mis ojos,
tan Golpeado en el pecho

Lucha a mi lado
para salvarnos los dos
saldremos con esperanzas
de esta historia equivocada
tendremos días de amor de tarde
tendremos tardes de amor por siempre

No habrá naufragios
No habrá nostalgias
No habrá dolores
No habrá tristezas

Francisco Maduro