miércoles, 8 de diciembre de 2010

LLueve... (S.Oliveira)

LLueve...
Anoche no pude conciliar el sueño, a lo lejos el sonido estruendoso de los relámpagos, hacían retumbar las paredes de mi casa.



Miro el reloj, marca las cuatro y media de la mañana, estiro mi mirada hacia un lado y mi pequeño de tres años tiene los ojos abiertos, al verme su sonrisa tierna deja salir mi nombre: mamá.


Me levanto todavía soñolienta y lo tomo en mis brazos…


“¡Epa!”, le digo, “¡debo cambiarte el pañal porque huele a fuuú!”


Y exageradamente arrugo mi nariz, mientras Manuelito se ríe a carcajadas.


Aprovecho y llamo a Samuel para que deje el sueño a un lado y empiece a vestirse.


Comienzo a preparar el tetero y me doy cuenta que casi no tengo leche para el bebé y solo me queda un poco de queso para untarle el pan a Samuel.


- ¡Samuel apúrate que se nos hace tarde…!


Y él molesto me responde


- ¡Mamá déjame dormir! ¡Ayer suspendieron las clases por la lluvia…!


- ¡Lo sé y no me importa!, sabes que no te voy a dejar solo en el rancho… voy a hablar con la comadre a ver si puede cuidarlos a los dos.


Mientras los niños se desayunan, yo recojo los “coroticos” que vendo en la calle, rogándole a Dios, que pare esta lluvia y me ayude a vender algo, para comprar un poco de comida.


Ya en la puerta miro hacia el cielo, apenas son las seis de la mañana y unas nubes oscuras se sientan sobre el horizonte… Un dejo de preocupación se me mete en el alma.


Dejo los muchachos y me preparo para bajar los interminables escalones que me llevan a la parada de autobús; una garúa fina nuevamente envuelve mi cerro, abro el paraguas y sendos riachuelos que se formas a los lados me acompañan mientras bajo, con cuidado, las escaleras.


Tardo en llegar a la parada, las gotas finas se han convertido en lluvia, somos muchos los que esperan, como puedo me meto a empujones en el autobús y casi se me caen las bolsas con los corotos, gracias a señor amable que me sede su puesto, puedo evitar caerme con todo y bulto.


Llueve a raudales, otro día perdido… y la neverita vacía.


Un tufo a sudor rancio va llenando el autobús, todos los vidrios están cerrados y el respirar se nos dificulta; el chofer lleva la radio a todo volumen y afuera una tremenda cola me secuestra dos horas de mi vida.


Las sirenas y cornetasos de los carros y las ambulancias, luchan entre sí para ver quién puede volvernos locos.


El reggaetón y las noticias comienzan a mezclarse…


“…Mamucha te espero en esta esquina cerca del bar o me muero de agua por el aguacero o me muero de alcohol sin tu cariño…”


- Varias casas, quedaron tapiadas en “El Valle”…


- Están desocupando a los habitantes de “La Dolorita”, ante el temor de venirse abajo el cerro.


“…Mira mamita, no me dejes ahora, ábreme tu corazón para convivir contigo, no quiero sentirme como un refugiado…”


- Hasta esta hora van más de treinta mil damnificados en todo el país.


- Se esperan lluvias torrenciales durante más de 24 horas.


...Voy maldiciendo los minutos que pasan, debí quedarme en el rancho con los muchachos… Estos son los momentos en que me arrepiento de haberme escapado de mi pueblo, allí al menos tenía a mis padres…


Las noticias siguen


- La quebrada Anauco y la de Maripérez se han desbordado, se desconocen el número de desaparecidos.


...Y tal vez hubiera conocido a un mejor hombre, que me cuidara y no habría tropezado con el maldito del “Rafucho”


- Se ha derrumbado parte de la autopista de “La Guiara”.


...Y mis niños tuvieran un Padre… y podrían cenar esta noche…


- El cerro “Papelón” se vino abajo y arrastro muchas de las humildes viviendas, con sus habitantes.


¡Coñoooo! ¡Mis Hijos!...


Como puedo salgo del autobús, dejo todo: mi cartera, la bolsa con los corotos y hasta mis zapatos…


¡Son mis hijos!...... ¡Dios mío cuídamelos!....


…/…

…Anita, mira cariño, te traje el periódico.


Antonio porque te levantaste tan temprano, si hoy es domingo.


Nena, me provoco caminar un poco y aprovechar este sol que al fin se deja ver después de varios días; quédate en la cama mientras yo te preparo un sabroso desayuno.


Está bien Cariño, te espero… voy a leer las noticias…


“Después de dos días de lluvia continua, los desastres han sido impresionantes, casi la mitas del país ha sido testigo de la tragedia ocurrida, las carreteras y autopistas están cerradas, pero algo curioso sucedió durante esas 48 horas, de las cientos de víctimas que se sucedieron durante la vaguada, solo dos fueron por arma de fuego y una señora que murió atropellada al lanzarse de un autobús en marcha…


También hubo milagros dentro de tanta tragedia: el cerro “El Papelón”, se vino abajo llevándose las cincuenta casas que formaban el barrio, los bomberos trabajaron con mucha cautela en la búsqueda de sobrevivientes, ya que la mayoría de esas viviendas tenían bombonas de gas que quedaron tapiadas; al final de una tarde llenas de cuerpos sin vida y temiendo por la posibilidad del estallido accidental de algunas bombonas, los bomberos y defensa civil determinó que se debería detener por hoy la misión de rescate, para continuarla mañana…


Mientras los últimos bomberos y rescatistas bajaban con cuidado, uno de ellos escucho un quejido, enseguida los demás se acercaron y a pesar de la oscuridad, comenzaron a remover los escombros, sacando con vida a dos pequeños niños de 3 y 12 años de edad….”


Simón Oliveira.

martes, 30 de noviembre de 2010

Detrás de los Sueños (¿fue una pesadilla?) escrito en 1966

Detrás de los sueños
“DETRÁS DE LOS SUEÑOS”
(pórtico)
“Noche, cuna de amor,
¡ sentimental balido!
De un poeta que fue,
súplica vana.
Un hombre que huye de su propia verdad …
un poco amarga.
1966



La noche. Triste, llena de espanto, caminaba;
solo y lúgubre, vagaba por la escoria;
solo el frio era mi compañero.
No sabía a donde iba, pero quería evadirme
del martirio de saberme muerto entre los vivos.


El aullido de los perros parecianme llantos,
quejidos lastimeros,
traídos por el viento, desde campos inciertos .
¡ Yo era el hijo de esa noche ¡¡¡
Viuda de estrellas,
montada en el más puro ébano de mi destino.


Poco a poco llegaba hasta la OMEGA
– final de todo caminante -;
ante mí un umbral con astas de banderas,
ya caídas,
con nombres y reseñas,
se elevaba del suelo al cenit .
El umbral que separa la vida y da paso a la muerte.


Estatuas calcinadas por astros de elevada estatura saludabánme,
un infinito de espesura con bosques de poetas,
dejaba ver un eccehomo,
bajo sus pesadas sendas.


En mí lento caminar por esas calles,
pisaba casas, entreabriendo puertas,
que asomaban:
de unos, los cráneos sin muecas,
los brazos desnudos de carne,
donde había ojos, veía vacías cuencas.
De otros, el polvo y gusanos,
partes vivas de aquellos entes sin vida,
hijos de una carne convertida en carroña.


Sentía en derredor
que cientos de ojos me acosaban,
sentía sus miradas talar mis tuétanos;
quemantes sus pupilas hacían hervir el éter de los quejidos,
que si antaño parecianme de los perros,
ahora brotaba de esa lozas.


Llantos de los hijos que no amamantó la madre,
que ya hoy no besa el padre,
llanto de los hijos de esa noche,
llanto de los muertos,
que quema los huesos, sin ojos,
sin lagrimas, sin piernas, sin brazos
… pero con llanto ¡¡¡


Ya no oía el ecos de mis pasos
repetirse incansablemente por entre aquellas tumbas, lápidas labradas en el mármol glorioso de mas de un tiempo;
Se opacaba el sonido ante el murmullo del viento, entre los huesos rotos y el polvo
y ante el sonido acuoso de la sangre
¡¡¡ Sangre que quería permanecer viva entre los muertos¡¡¡


Un viento frio me helaba los labios.
Palabras nunca escuchadas,
brotaron de la escoria de la vida
acompañadas de carcajadas y de llantos,
 “Acércate – repetían - .
Ven, deja a nuestros escuetos brazos buscar calor en tí ¡¡¡


¿No se cuanto duro mi lejanía?
¿No sé cuantos desnudos brazos acariciaron me? ¿Cuantas veces mis labios besaron sus labios?
¿Cuantas veces mis manos besaron sus manos?
No se ¡¡¡
solo se que estuve con ellos,
que nos contamos penas y que con ellos lloré


Ya oigo el clamor del gallo brotar por la ventana.
La noche dará paso al nuevo día;
Día de luces y alegrías volverán a cubrir esta ciudad…

 Más, allá,
donde existe la OMEGA,
después de aquel umbral,
en esa ciudad desierta,
donde flores de poetas y álamos fuertes cuidan nuestra eternidad.

Me estarán esperando esos cráneos
y esas puertas, esas calles, esas cruces, esas tumbas
… y UNA MUERTA…

jueves, 18 de noviembre de 2010

En el Centenario de Miguel Hernández... Poeta

Nanas de la cebolla - Miguel Hernández

Este poema lo escribe el gran poeta español Miguel Hernandez en prisión, cuando recibe una carta de su esposa, donde le comunica que su hijo solo puede comer pan y cebolla, debido a su mala situación económica…


NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.


En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.


Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo,
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.


Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.


Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.


La carne aleteante,
súbito el parpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aleta,
desde tu cuerpo!


Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.


Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!


Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.


Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.


Vuela, niño, en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.









domingo, 7 de noviembre de 2010

Pequeñas Palabras (Francisco Maduro)

pequeñas palabras
PEQUEÑAS PALABRAS

Llegaron
temprano
de mañana,
eran breves
eran pocas,
tan solo palabras,
pequeñas palabras,


mínimas,
débiles,
frágiles,
indefensas,


pero llenas
de ausencias,
de silencios,
de tristezas,


y le crecieron la casa,
le ensancharon paredes,
le formaron espacios sombríos,
le abrieron puertas de soledades.


Fue muriendo un poco
buscando entre escombros
la memoria inútil de alguna canción
una carta olvidada,
un perfume,
un paisaje,
un recuerdo,


a su caricia sin piel,
a su boca tan desierta,
a sus pasos perdidos
lejos de esa casa
sin domingo,
sin vida,
sin aire,
sin fe.

Francisco Maduro.

martes, 2 de noviembre de 2010

Dime (Ana Osorio)

DIME

Dime tan solo una palabra de amor
y seré poeta,
seré quien, enamorada, y quien con mi pincel en flor
pinte una estela en tu silueta.


Dime que al roce de mis labios
tu alma vuela,
y haré de las estrellas fugitivas
una manta para cubrirte mientras sueñas.


Dime que, por mi, tu corazón tiembla,
que agobiante desespera,
para ser vereda bajo tus pies
y besarlos con el poco aliento que me queda.


Dime que serás mío sin altivez,
aunque en la pugna por creerte, desfallezca;
dímelo aunque tu voz tenga resonancia una sola vez,
dímelo, que quiero de tu destino ser...
la vida entera.


Ana S. Osorio.
2009

miércoles, 27 de octubre de 2010

Amiga Mía (simón)

Hasta Siempre
Amiga Mía:

Tardé en contestar tu mensaje y quiero disculparme.

Te explico:
Cuando lo leí me sentí muy emocionado, al principio tus palabras fueron como un aromático café por la mañana, como la bendición de la madre, la mirada de tu compañera, el abrazo de los hijos al despertarte; por esa alegría te escribí una hermosa y larga carta de amistad, a mi edad es importante escribir las cosas para no olvidarlas.


Sé que puse mi mejor esfuerzo y tú quedarías impresionada al leerla.


Comenzaba, además del saludo que era como muy circunspecto “Amiga siento profundo placer al saber que me escribes…”

Continuaba expresando “la ternura que tiene tu rostro con tus ojos color de espuma, lo emocionante de descubrir tu alma en nuestra primera cita y lo reconfortante que fueron tus dulces palabras cuando te entregue esa parte de mi vida…”, claro seguramente lo escribí con tonos menos románticos.

Luego creo recordar que me expresaba sobre tus consejos y recomendaciones y decía algo como… “gracias por tu permanente lealtad y tus acertadas orientaciones” aunque sé que esa parte no era tan seca…

Y acercándome al final terminaba escribiendo sobre “la profunda tristeza que se adueña de mi alma al no poder continuar disfrutando de tu compañía”, aunque creo que no era tan cursi.


En fin al terminarla, muy orgulloso la guarde muy bien, sin embargo me sentía apesadumbrado, porque en ella me despedía de esos momentos mágicos que siempre guardaré en mi memoria…


Es una esplendida Carta de tres páginas y te juro que ha sido la mejor que he escrito en mi vida… estoy seguro que tú la hubieses guardado como un tesoro.


Pero… desafortunadamente llevo días y días buscándola por los rincones de mi casa, la llamo por todas partes y no me contesta…


…debo aceptarlo: la edad y el olvido que a ella acompaña me enfrenta a una triste realidad “NO LA ENCUENTRO” y lo peor no me acuerdo bien lo que escribí.


Entonces tomé la decisión de dejar la carta donde la guardé (tal ves fue en el olvido) y decirte:


Amiga mía por siempre y para siempre: te quiero mucho.


Simón

lunes, 18 de octubre de 2010

Cuando quiero llorar... no lloro (Un homenaje a Miguel Otero Silva)

Cuando quiero llorar... No lloro
La ley natural de todas las especies que pueblan nuestro planeta es “Nacer, multiplicarse y morir. Desafortunadamente y gracias a los medios comunicacionales (prensa, radio, televisión, cine e internet), hoy nos hemos acostumbrado a la muerte, pero no como el hecho natural que anuncia el fin de nacer, que en el caso común del ser humano representaría “llegar a la vejez, después de una vida útil y agradable”…


… hoy Las noticias diarias nos invaden:


“Un motorizado le arranca la bolsa de comida a una ancianita y al tumbarla le fractura el cráneo”.


“Un drogadicto maloliente le cercena el cuello a una señora por quitarle un blackberry”.


“Matan a un hombre frente a su hija por robarle la moto”.


“Motín en la cárcel deja 15 muertos”.


“Banda se entrompa a la policía y se producen cinco muertos”.


“En la morgue tienen hacinados 40 cadáveres….”


…Y la mayoría de estos hechos involucran a personas que no pasan de los treinta años.


Recuerdo que hasta no hace mucho mi padre me repetía incansablemente que “ser HOMBRE, era tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro”, tal vez esto era lo que representaba la hermosa simpleza de vivir: constituir una familia, enseñándole a los hijos los preceptos de humanidad, honradez y humildad, educarnos para servir y amar, respetando a la naturaleza.


Hoy y gracias a esos medios comunicacionales, es nuestro deber “vivir con éxito”, sin tomar en cuenta que en “términos generales” los conceptos de éxito tienen diferentes apreciaciones según las latitudes donde estemos: para los occidentales consiste en tener la mayor cantidad de bienes materiales, sin tomar mucho en cuenta como los adquirimos, mientras que los orientales les gusta lo mismo pero son más apegados a acercarse al trabajo, al espíritu y a la conciencia.


Desafortunadamente esa nueva forma de ver la vida, nos obliga a trabajar muchas horas al día (y muchas veces en la noche) para lograr el bienestar familiar, abandonando o para decirlo menos cruel, dejando a nuestros hijos en manos de “expertos” que los cuiden y atiendan, los alimenten, eduquen y les enseñen como aprender a “vivir con éxito”; y esto no solamente se ve en las llamadas “clases más humildes”, también las clases medias, que tal vez por su mayor información y por su mejor posición económica, creen que dedicándole algunas horas semanales al acercamiento con su prole, pueden protegerlos de esos mismos medios que permanentemente nos recuerdan lo obligado que estamos a “vivir bien”.


Debido a este alejamiento, nuestros hijos se han convertido en mutantes y no hacemos nada para evitarlo al contrario tratamos de ayudarles en esos cambios comprándoles cualquier cosa que se les ocurra (como una especie de disculpa, por el poco tiempo de que disponemos); observemos a nuestros hijos (sobre todo los adolescentes): caminan encorvados, ausentes como zombis, cuando le hablamos no nos escuchan por que permanentemente cargan un aparatico que les tapa los oídos, no hablan a menos que sea encerrados en su cuarto y lo hacen a través de una computadora, la única manera de estar con ellos es jugando con sus adminículos electrónicos, donde se saben poseedores de la habilidad y del conocimiento y por ende nos darán una paliza.


Pero hay algo más grave y es que una de las pocas cosas que compartimos con ellos, quizás sin darnos cuenta y que a lo mejor se posesiona muy sutilmente en nuestras mentes, a través de los medios comunicacionales…es lo frágil y corta que puede ser la vida.


Y es que muchas veces sin darnos cuenta, somos participes en la “apología del crimen” para con nuestros hijos, por ejemplo, cuando llevamos a nuestros pequeños a ver una película donde un villano, por lo simpático que nos resulta, puede convertirse en un ejemplo a seguir; otras cuando les compramos los juegos del PlayStation o el Wii, donde la violencia extrema y el uso de las armas es una constante.


En muchos casos nuestro odio manifiesto, cuando nos referimos, en nuestro hogar, a una posición política en especial, sin tener cuidado con el lenguaje que utilizamos y que fácilmente es admitido (el odio y el lenguaje) y repetido por nuestros pequeños sin saber de qué se está hablando.


O cuando, las televisoras tratando de subir el ranking, se introducen en nuestros hogares trasmitiendo novelas donde se ponderan y magnifican: las mafias, el consumo y tráfico de drogas, la prostitución y la pornografía.


Con respecto a esto, una vez viendo la versión televisada de la novela “Cuando quiero llorar no lloro” le pregunte a alguien porqué uno de los personajes importantes que plasmó Miguel Otero Silva: Victorino, el estudiante de clase media, izquierdista y guerrillero, lo cambiaron por un policía y ese alguien me contestó “chico no se puede hacer vanaglorias de la guerrilla colombiana… y me pregunto: ¿Es mejor homenajear a un CAPO de la Droga?


Todo esto forma parte de la violencia silenciosa que esta vida de éxito, nos empuja.

Simón Oliveira