domingo, 7 de noviembre de 2010

Pequeñas Palabras (Francisco Maduro)

pequeñas palabras
PEQUEÑAS PALABRAS

Llegaron
temprano
de mañana,
eran breves
eran pocas,
tan solo palabras,
pequeñas palabras,


mínimas,
débiles,
frágiles,
indefensas,


pero llenas
de ausencias,
de silencios,
de tristezas,


y le crecieron la casa,
le ensancharon paredes,
le formaron espacios sombríos,
le abrieron puertas de soledades.


Fue muriendo un poco
buscando entre escombros
la memoria inútil de alguna canción
una carta olvidada,
un perfume,
un paisaje,
un recuerdo,


a su caricia sin piel,
a su boca tan desierta,
a sus pasos perdidos
lejos de esa casa
sin domingo,
sin vida,
sin aire,
sin fe.

Francisco Maduro.

martes, 2 de noviembre de 2010

Dime (Ana Osorio)

DIME

Dime tan solo una palabra de amor
y seré poeta,
seré quien, enamorada, y quien con mi pincel en flor
pinte una estela en tu silueta.


Dime que al roce de mis labios
tu alma vuela,
y haré de las estrellas fugitivas
una manta para cubrirte mientras sueñas.


Dime que, por mi, tu corazón tiembla,
que agobiante desespera,
para ser vereda bajo tus pies
y besarlos con el poco aliento que me queda.


Dime que serás mío sin altivez,
aunque en la pugna por creerte, desfallezca;
dímelo aunque tu voz tenga resonancia una sola vez,
dímelo, que quiero de tu destino ser...
la vida entera.


Ana S. Osorio.
2009

miércoles, 27 de octubre de 2010

Amiga Mía (simón)

Hasta Siempre
Amiga Mía:

Tardé en contestar tu mensaje y quiero disculparme.

Te explico:
Cuando lo leí me sentí muy emocionado, al principio tus palabras fueron como un aromático café por la mañana, como la bendición de la madre, la mirada de tu compañera, el abrazo de los hijos al despertarte; por esa alegría te escribí una hermosa y larga carta de amistad, a mi edad es importante escribir las cosas para no olvidarlas.


Sé que puse mi mejor esfuerzo y tú quedarías impresionada al leerla.


Comenzaba, además del saludo que era como muy circunspecto “Amiga siento profundo placer al saber que me escribes…”

Continuaba expresando “la ternura que tiene tu rostro con tus ojos color de espuma, lo emocionante de descubrir tu alma en nuestra primera cita y lo reconfortante que fueron tus dulces palabras cuando te entregue esa parte de mi vida…”, claro seguramente lo escribí con tonos menos románticos.

Luego creo recordar que me expresaba sobre tus consejos y recomendaciones y decía algo como… “gracias por tu permanente lealtad y tus acertadas orientaciones” aunque sé que esa parte no era tan seca…

Y acercándome al final terminaba escribiendo sobre “la profunda tristeza que se adueña de mi alma al no poder continuar disfrutando de tu compañía”, aunque creo que no era tan cursi.


En fin al terminarla, muy orgulloso la guarde muy bien, sin embargo me sentía apesadumbrado, porque en ella me despedía de esos momentos mágicos que siempre guardaré en mi memoria…


Es una esplendida Carta de tres páginas y te juro que ha sido la mejor que he escrito en mi vida… estoy seguro que tú la hubieses guardado como un tesoro.


Pero… desafortunadamente llevo días y días buscándola por los rincones de mi casa, la llamo por todas partes y no me contesta…


…debo aceptarlo: la edad y el olvido que a ella acompaña me enfrenta a una triste realidad “NO LA ENCUENTRO” y lo peor no me acuerdo bien lo que escribí.


Entonces tomé la decisión de dejar la carta donde la guardé (tal ves fue en el olvido) y decirte:


Amiga mía por siempre y para siempre: te quiero mucho.


Simón

lunes, 18 de octubre de 2010

Cuando quiero llorar... no lloro (Un homenaje a Miguel Otero Silva)

Cuando quiero llorar... No lloro
La ley natural de todas las especies que pueblan nuestro planeta es “Nacer, multiplicarse y morir. Desafortunadamente y gracias a los medios comunicacionales (prensa, radio, televisión, cine e internet), hoy nos hemos acostumbrado a la muerte, pero no como el hecho natural que anuncia el fin de nacer, que en el caso común del ser humano representaría “llegar a la vejez, después de una vida útil y agradable”…


… hoy Las noticias diarias nos invaden:


“Un motorizado le arranca la bolsa de comida a una ancianita y al tumbarla le fractura el cráneo”.


“Un drogadicto maloliente le cercena el cuello a una señora por quitarle un blackberry”.


“Matan a un hombre frente a su hija por robarle la moto”.


“Motín en la cárcel deja 15 muertos”.


“Banda se entrompa a la policía y se producen cinco muertos”.


“En la morgue tienen hacinados 40 cadáveres….”


…Y la mayoría de estos hechos involucran a personas que no pasan de los treinta años.


Recuerdo que hasta no hace mucho mi padre me repetía incansablemente que “ser HOMBRE, era tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro”, tal vez esto era lo que representaba la hermosa simpleza de vivir: constituir una familia, enseñándole a los hijos los preceptos de humanidad, honradez y humildad, educarnos para servir y amar, respetando a la naturaleza.


Hoy y gracias a esos medios comunicacionales, es nuestro deber “vivir con éxito”, sin tomar en cuenta que en “términos generales” los conceptos de éxito tienen diferentes apreciaciones según las latitudes donde estemos: para los occidentales consiste en tener la mayor cantidad de bienes materiales, sin tomar mucho en cuenta como los adquirimos, mientras que los orientales les gusta lo mismo pero son más apegados a acercarse al trabajo, al espíritu y a la conciencia.


Desafortunadamente esa nueva forma de ver la vida, nos obliga a trabajar muchas horas al día (y muchas veces en la noche) para lograr el bienestar familiar, abandonando o para decirlo menos cruel, dejando a nuestros hijos en manos de “expertos” que los cuiden y atiendan, los alimenten, eduquen y les enseñen como aprender a “vivir con éxito”; y esto no solamente se ve en las llamadas “clases más humildes”, también las clases medias, que tal vez por su mayor información y por su mejor posición económica, creen que dedicándole algunas horas semanales al acercamiento con su prole, pueden protegerlos de esos mismos medios que permanentemente nos recuerdan lo obligado que estamos a “vivir bien”.


Debido a este alejamiento, nuestros hijos se han convertido en mutantes y no hacemos nada para evitarlo al contrario tratamos de ayudarles en esos cambios comprándoles cualquier cosa que se les ocurra (como una especie de disculpa, por el poco tiempo de que disponemos); observemos a nuestros hijos (sobre todo los adolescentes): caminan encorvados, ausentes como zombis, cuando le hablamos no nos escuchan por que permanentemente cargan un aparatico que les tapa los oídos, no hablan a menos que sea encerrados en su cuarto y lo hacen a través de una computadora, la única manera de estar con ellos es jugando con sus adminículos electrónicos, donde se saben poseedores de la habilidad y del conocimiento y por ende nos darán una paliza.


Pero hay algo más grave y es que una de las pocas cosas que compartimos con ellos, quizás sin darnos cuenta y que a lo mejor se posesiona muy sutilmente en nuestras mentes, a través de los medios comunicacionales…es lo frágil y corta que puede ser la vida.


Y es que muchas veces sin darnos cuenta, somos participes en la “apología del crimen” para con nuestros hijos, por ejemplo, cuando llevamos a nuestros pequeños a ver una película donde un villano, por lo simpático que nos resulta, puede convertirse en un ejemplo a seguir; otras cuando les compramos los juegos del PlayStation o el Wii, donde la violencia extrema y el uso de las armas es una constante.


En muchos casos nuestro odio manifiesto, cuando nos referimos, en nuestro hogar, a una posición política en especial, sin tener cuidado con el lenguaje que utilizamos y que fácilmente es admitido (el odio y el lenguaje) y repetido por nuestros pequeños sin saber de qué se está hablando.


O cuando, las televisoras tratando de subir el ranking, se introducen en nuestros hogares trasmitiendo novelas donde se ponderan y magnifican: las mafias, el consumo y tráfico de drogas, la prostitución y la pornografía.


Con respecto a esto, una vez viendo la versión televisada de la novela “Cuando quiero llorar no lloro” le pregunte a alguien porqué uno de los personajes importantes que plasmó Miguel Otero Silva: Victorino, el estudiante de clase media, izquierdista y guerrillero, lo cambiaron por un policía y ese alguien me contestó “chico no se puede hacer vanaglorias de la guerrilla colombiana… y me pregunto: ¿Es mejor homenajear a un CAPO de la Droga?


Todo esto forma parte de la violencia silenciosa que esta vida de éxito, nos empuja.

Simón Oliveira

martes, 12 de octubre de 2010

Che Guevara (Octubre 2010)

Carta a los hijos (che
Ernesto Guevara (el Che) escribió este poema a la “Vieja” María, paciente moribunda, que trató medicamente cuando ejercía su profesión en un hospital de México…

Poco después partiría rumbo a Cuba, en “El Granma”, para comenzar la lucha guerrillera en la “Sierra Maestra”




Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio.


Tu vida fue un rosario completo de agonías,
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
qué tu hija fabricó sin saber cómo.


Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.


Escucha, abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca verás.


Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro,
sobre todo tendrás una roja venganza
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales.


Muere en paz, vieja luchadora.


Vas a morir, vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada,
el día de estos que te vayas.


Vas a morir, vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.


Eres tres caricias construidas de bronce
(la única luz que alivia tu noche),
esos tres nietos vestidos de hambre,
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.


Eso era todo, vieja María.
Tu vida fue un rosario de flacas agonías,
no hubo hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja María.


Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última ingenua caricia,
piensas en ellos. Y lloras,
pobre vieja María.


¡No, no lo hagas!


No ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
tu vida fue horriblemente vestida de hambre,
acaba vestida de asma.


Pero quiero anunciarte
en voz baja y viril de las esperanzas,
la más roja y viril de las venganzas,
quiero jurarlo por la exacta
dimensión de mis ideales.


Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.


Descansa en paz, vieja María,
descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
¡Lo juro!!!

jueves, 7 de octubre de 2010

Si Pudiera (Francisco Maduro)

Si pudiera


Si pudiera me quedara
en el minuto que la esperaba
y tenía miedo que no viniera
y era la muerte si no llegaba
y era la gloria si la encontraba.


Y la vi venir de lejos
tan bonita tan amada
con su cara de sonrisas
y se acercaba de a poco
con su boca y su alegría,
y era como confesarle
estoy salvado
¡llegaste!


Si pudiera me quedara
con el dolor en los labios
de tanto y tanto besarla
con sus ojos que me amaron
cuando sus senos miraba
en el tiempo de encontrarla,
en el tiempo de tenerla
en el tiempo de cuidarla
para amarla
…para amarla


Francisco Maduro.

jueves, 30 de septiembre de 2010

"Es Temprano" (Simón Oliveira)

Es temprano y vamos juntos
“Es temprano”, me dices
Y contesté: para mí ya es muy tarde.


…Cuando entraste a mi vida,
un rosal salvaje anidaba en mi alma
y mi cuerpo cansado
empezaba a amarillarse
como página de libros viejos.


Mi corazón albergaba
mohos de tristezas lejanas,
de amores inconclusos
y a lo mejor inexistentes.


En mi memoria se apolillaban
las palabras hermosas que un día dije
repleto de emociones.


“Aún tienes tiempo”... insistes


Y desde mi garganta cascosa,
mi voz de túnel vacío
te contesta: “mi tiempo ya cruzó
las esquinas de tu alma…”


Entonces
me miraste a los ojos…
Y con determinación, dijiste:


“Yo te construiré nuevos paisajes
con caminos repletos
de sensaciones nuevas,
donde la vida, mientras dure,
sin importar un siglo
o tan solo un minuto
sea siempre una sonrisa”.

Y de pronto tu fuego juvenil
anido en mi espíritu
incendiándolo de alegrías.


Tu boca se poso en la mía
y mis piernas temblando
te siguieron al infinito…


"Es temprano", me dijiste...

Y yo te dije: espérame,
que estoy recién naciendo…

…y me gustaría recorrer ese minuto.


Ver también:
http://simonalbertooliveira.spaces.live.com