domingo, 27 de septiembre de 2009

UN MUNDO INOLVIDABLE en el año 2059 (2009)



dibujo:simon oliveira


Anoche tuve un sueño sobre un mundo lleno de mil hermosos sabores y acompañados de los más sabrosos colores que yo haya visto; era un mundo tan brillante que daba temor adentrarse en él, ojo no soy un cobarde, pero llame a mi amiguita Carmen para que me acompañara.

Para penetrar en él, tuvimos que tomar prestado, un gran globo de caramelo envuelto en papel celofán; rapidito nos llevo hasta un cielo repleto de nubes blanquecinas… Carmencita tocó delicadamente una de ellas y admirada supo que estaban hechas de algodón azucarado, yo, un poco nervioso, no quise probarla, puse de excusa el dolor de estómago que tuve la semana pasada en el colegio.

A lo lejos se distinguían unos altísimos picos blancos, el viento nos envió hacia ellos y por poco chocamos con la nieve que, tentadora nos mostraba un sabroso olor a mantecado con vainilla…
Carmen me dijo “¡Mira, mira como se derrite el helado!”, vi entonces, en el pie del inmenso pico, una cremosa línea que suavemente se movía, hasta llegar a un lago formado por montañas más pequeñas.

Algo nos llamó la atención de esas montañas: su color era muy achocolatado y estaban como divididas en trocitos salpicados de puntos con multivariados colores. Al acercarnos un poco logramos ver que aquellos puntos de colores, eran chivas y cabras que pastaban: ¿chocolate en sus laderas?
Carmen me comentó que algo en la forma de esas montañas le recordaban los tepuyes, por cierto Carmencita pasó eximida en cuarto grado y su mejor materia fue la geografía.

Algo brotaba de esas montañas (tepuyes, como los llamó Carmen), por un pequeño agujero, se desbarrancaba una inmensa cascada, que al salpicarnos con sus aguas, nos dejo un hermoso sabor a dulce de coco; abajo, al caer, iba formando poco a poco un revoltoso río, cuyo color semejaba al de una merengada de melón con piña, en esas aguas se veían nadar unos seres arrugaditos como ciruelas pasas.
En sus orillas, inmensos arboles de galletas marrones, se alzaban hasta formar en sus alturas penachos de colores, que semejaban: naranjas, duraznos, mandarinas y hasta fresas… en donde anidaban unas guacamayas manchadas de dulcísimos colores de pastel.

Seguimos por su cauce, viendo toda la belleza que un mundo de fantasías puede crear, al final, aquel revoltoso y merengado río, llegaba como cansado a un mar, cuyo verdor nos recordó una gran limonada de donde sobresalían de trecho en trecho algunas rodajas de limones amarillos.

Carmencita feliz, me dijo: ¡Simoncito!, ¡Simoncito! de regreso, cuando vayamos de vuelta, nos detendremos a comer poco a poco, cada cosa que vimos…¡Y ya no tendrás más miedo!, ¡ni dolor de barriga, ni nada!..

Íbamos a dar la vuelta, preparándonos para la gran comilona, cuando algo como un trueno retumbo por este mundo, en el horizonte negros nubarrones se desprendían del cielo, altísimas olas arrugaban al mar, algo venía hacia nosotros como descabritados caballos; con miedo tratamos de regresar hacia la entrada, pero el viento desordenadamente nos lanzaba hacia lo desconocido. ¡El globo danzaba sin control hacia aquella polvareda!…

De repente vimos lo que pasaba: miles y miles de millones de personas, una gran y desordenada muchedumbre venia con una enorme y colmilluda boca abierta, tragándose todo lo que este hermoso y frágil mundo producía.

¡Dios, me dije, nos van a comer! …Luchamos contra el viento tratando de huir…

Y en esa lucha… mi niña me caí de la cama, sudoroso y frío, con miedo y lo peor con hambre, con esta hambre que me parece de siglos…

Y aquí vengo a contarte esto, estuve esta mañana en la tienda, les mostré mi tarjeta de racionamiento y me dijeron lo mismo de siempre: “Vuelva mañana Don Simón, a lo mejor nos mandan alguito, y le damos un poco”.
…a la salida, una muchedumbre haciendo cola…para que le dijeran lo mismo.

Ya ves Carmencita, nada ha cambiado desde que tú te fuiste,…bueno, mi niña, me voy, hace mucho tiempo que no llueve.
…mañana será otro día…

¡Carajo! … esta tumba está llena de malojos, mañana, si logro conseguir comida, traeré un machete para limpiarla….

Simón Oliveira
septiembre 2009